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"La prudencia es un don divino, una virtud
y un logro del hombre"
"Antes de hablar, infórmate
antes de juzgar examínate tu mismo"
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Pensar para hablar y pensar para actuar,
son acciones generosas venidas de nuestra
propia conciencia; y la capacidad de escucha
evitando toda forma de autosuficiencia
y asumiendo con humildad nuestras limitaciones.
Pensar exige atención, hablar mucho más
y controlar nuestras pasiones además,
-nos impulsan al error-,
obviamente debemos estar atentos a mirar razones
y porque no conservar la calma en los
momentos más difíciles
Con la prudencia armonizamos en cierta forma
nuestra vida al actuar con libertad y responsabilidad,
-recordando que libertad no es hacer lo que nos plazca-
dando un trato justo y generoso hacia los demás.
La prudencia nos hace distinguir en toda
ocasión, cual es el camino correcto ,
cual es el bien, que es lo que conviene
hacer o dejar de hacer.
Obviamente prestando atención a la voz
de la conciencia, a cambio de poner
atención a lo que siente.
Ser prudente no es sinónimo de perfección,
al contrario, es aprender de los propios errores,
autocorregirse, saber disculparse si es
necesario y saber aprender de los demás.
La prudencia se cultiva con meditación,
con oración, con confianza en sí mismo,
edificando nuestra vida interior
y sabiendo calzar los zapatos de los demás.
"Un hombre prudente es como
el hombre que construye su casa sobre la roca



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