
El mundo sería mejor y más alegre,
si nuestros maestros insistieran tanto
en el deber de ser feliz como en la felicidad de cumplir con el deber,
porque es nuestro deber ser tan felices como podamos,
aunque sólo sea por ser nosotros mismos felices,
es un aporte sumamente eficaz a la felicidad de los demás.
-John Lubbock-


